Con la llegada de la primavera llegan las temidas ALERGIAS y con ello un considerable aumento en el CONSUMO DE ANTIHISTAMÍNICOS.
Muchos pacientes asocian el consumo de estos fármacos con un aumento de peso que se repite primavera tras primavera, en este artículo queremos aclarar qué hay de cierto en esta afirmación.

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Lo primero que debemos saber es que ningún antihistamínico guarda una relación directa con un aumento de peso, por lo tanto los antihistamínicos ¡NO ENGORDAN!

Una vez aclarado este punto es importante que sepamos que dentro de los antihistamínicos existen fundamentalmente tres grupos:
– De primera generación o clásicos
– De segunda generación o no sedantes
– De tercera generación

Pues bien, uno de los efectos de los antihistamínicos de primera generación es que actúan inhibiendo los receptores serotoninérgicos, siendo estos receptores los responsables de controlar la sensación de hambre en nuestro organismo, por lo que el uso de estos fármacos pueden ocasionar que comamos más con el consiguiente aumento de peso.
Los ANTIHISTAMÍNICOS DE PRIMERA GENERACIÓN más conocidos son Polaramine (dexclorfeniramina), Atarax (hidroxicina) y Dormidina (doxilamina), también están presentes en algunos antigripales como la Couldina o el Frenadol entre otros.

NUESTRO CONSEJO:
Si tienes problemas de peso aumenta el consumo de frutas y verduras para controlar el hambre cuando tomes estos medicamentos. Si todavía así pasas mucha hambre, habla con tu médico de cabecera para que te cambie el tratamiento y así evitar la sensación de hambre que te generan los antihistamínicos de primera generación.